Las AFJP ya son el pasado
El Senado nacional convirtió en ley por amplia mayoría –46 votos a
favor y 18 en contra, con una abstención– y sin tocar una coma el
proyecto que elimina el régimen previsional de capitalización y crea el
Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), que unifica todo en un
mecanismo único de reparto estatal. Luego de 14 años de vigencia las
AFJP, creadas con bombos y platillos en 1994 como las empresas que iban
a garantizar haberes dignos de retiro, se extinguen atendiendo a menos
de medio millón de jubilados y pensionados, y en el 77 por ciento de
los casos los beneficiarios deben recibir un haber complementario por
parte del Estado. Concluye así uno de los últimos grandes símbolos de
la década del 90, luego de una década y media en que los críticos del
sistema pasaron de porfiada minoría a una mayoría con pruebas
fehacientes de que el sistema no fue lo que prometió ser. En el camino
quedaron, sin embargo, comisiones de 2,5 millón de pesos por día en
promedio, que los trabajadores activos resignaron como pago a quienes
les administraron sus aportes.
La maratónica sesión se había
iniciado a las 11.15 y de acuerdo a los oradores anotados –39– se
estimaba que los senadores votarían en general cerca de las 22. Aunque
recién pasadas las 23.15 se votó en general, el oficialismo preveía un
amplio triunfo: contaba con los votos a favor de todos los integrantes
de la bancada del Frente para la Victoria –salvo los salteños Juan
Romero y Sonia Escudero– sumando esta vez al socialista Rubén
Giustiniani, el neuquino Horacio Lores y los aristas fueguinos Juan
Martínez y María Díaz, con lo que pensaba sumar al momento de la
votación entre 40 y 45 voluntades.
En la otra vereda, la UCR, la
Coalición Cívica, el peronismo disidente y algunos provinciales –con
la ausencia por enfermedad del riojano Carlos Menem, quien privatizó el
sistema– sólo aspiraban a juntar unos 25 votos, apenas por encima del
tercio de los 72 integrantes de la Cámara alta.
Pero el final
resultó todavía más favorable al proyecto de erradicar a las AFJP, que
en la Cámara de Diputados había obtenido media sanción también con una
votación por encima de los dos tercios, 162 a 75.
Así, llegado
el momento el oficialismo recibió también el apoyo del Panu de
Corrientes y el Frente Cívico de Santiago del Estero, y logró superar
por 9 la mayoría simple de 37 senadores que necesitaba.
Al
cerrar el debate, el titular del bloque del Frente para la Victoria,
Miguel Pichetto, dijo que el proyecto plantea “un cambio de
trascendencia histórica”, al recordar que el Estado va a administrar
los recursos de los futuros jubilados “porque el sector privado ha
fracasado”. Y destacó además que las AFJP “fueron soporte de
instituciones bancarias y no hubo inversión en actividades productivas”
y refutó las críticas del radicalismo, al considerar que la UCR “se
perdió la oportunidad de mantener una coherencia histórica”.
Desde
el ARI, el senador Martínez respaldó en general y en particular y
cuestionó el régimen de capitalización, al afirmar que “el único que
garantiza una vejez digna es el sistema de reparto”.
En tanto, el
radical Gerardo Morales, cuya bancada presentó su propio dictamen de
minoría, votó contra el proyecto del oficialismo, aunque coincidió en
que el sistema de capitalización “no sirvió para nada y lo único que
hizo fue sacarle la plata a los trabajadores”.
Y al anticipar su
respaldo en general al proyecto, el socialista Giustiniani cuestionó a
las AFJP al sostener que “han hecho un gran negocio en virtud del
dinero de la gente” y consideró que la seguridad social “es una
facultad que la Constitución le ha otorgado al Estado en el artículo 14
bis”.
Con todo, por la nueva ley, los más de nueve millones de
afiliados a las diez AFJP –aunque solamente poco más de cuatro millones
aportan regularmente– pasarán al Sipa, que se creará. Sus aportes
acumulados suman unos 90 mil millones de pesos, a los que hay que
agregar unos 13 mil millones anuales que pasarán a ser administrados
por una “nueva” Ansés, que a partir de la aplicación de la norma pasará
a tener una conducción colegiada y a ser autárquica.
Además, la
iniciativa establece que la administración de los fondos estará sujeta
a la supervisión de una comisión bicameral de control de los fondos de
la seguridad social y de un consejo integrado por empresarios,
trabajadores, jubilados, funcionarios, entidades bancarias y
legisladores.
Chicanas y meaculpas
El presidente provisional del Senado, José Pampuro, utilizó ayer un
lenguaje turfístico en tono humorístico para referirse al cierre de la
lista de oradores de cara al debate por la reforma del sistema
jubilatorio, al comentar que “se anotaron todos, parece el (Gran
Premio) Carlos Pellegrini”.
Luego de constatar que se habían
anotado 39 senadores para fijar sus opiniones, Pampuro dijo sonriente:
“Larguemos, que se levante la cinta”.
El primero en hablar fue el
radical Ernesto Sanz, que le contestó en sintonía: “Hablo en nombre de
un bloque, y no de un stud”. Por otra parte, las idas y vueltas de la
política argentina quedaron reflejadas nuevamente en el recinto, cuando
uno de los dos encargados para defender el dictamen de mayoría fue el
senador kirchnerista Julio Miranda, quien en 1993 votó a favor de la
ahora cuestionada norma.
“Reconozco con mucha sinceridad que voté
ese cambio, creyendo que íbamos a conseguir el financiamiento del
sistema previsional, pero sucedió todo lo contrario”, admitió el
legislador por Tucumán.
Aunque no tuvo responsabilidad en la
sanción de esa ley, el jujeño Guillermo Jenefes también hizo un acto de
contrición cuando le tocó hablar. Reconoció que en estos catorce años
estuvo aportando a una AFJP, lo que ahora considera como un error.
También
hizo un mea culpa similar el kirchnerista César Gioja, quien dijo que
“algunos compramos la idea” de que el sistema privado iba a ser mejor,
pero sostuvo que ahora está convencido de que “a partir de la caída del
muro de Berlín y del muro de Wall Street necesitamos un orden jurídico
diferente”. En cambio, el salteño Juan Carlos Romero, si bien votó en
contra del proyecto, aclaró que “siempre” se mantuvo dentro del sistema
de reparto estatal.
Por su parte, el arista José Martínez, aunque
votó a favor del proyecto oficial cuestionó a funcionarios actuales
“que se rasgan las vestiduras” defendiendo el proyecto oficial.
Quién era quién en las administradoras
Entidades bancarias europeas de primera línea, aseguradoras
globales, consejos profesionales, y sindicatos figuran entre las
organizaciones que se quedan sin el negocio de las AFJP. Según se
detalla, grupos financieros como el español Bilbao Vizcaya (dueño de
Consolidar) y el británico HSBC (Máxima), figuran entre los principales
grupos empresarios dueños de AFJP. También hay sindicatos (Futura), un
estado provincial (Profesión Auge) y hasta un club de fútbol: Atlético
Rafaela, que supo jugar en primera en la temporada 2003, es accionista
de Unidos.
La nómina completa de los actuales dueños de las diez administradoras de fondos de pensión y jubilación:
Consolidar. 100% por del Grupo BBVA.
Máxima. New York Life International y HSBC Argentina Holdings.
Met. 100 por ciento de la estadounidense MetLife Inc.
Orígenes. ex Banco Provincia, vendida a ING Latin American Holdings e ING Insurance International.
Nación. 100 por ciento del estatal Banco Nación.
Arauca Bit. Grupo médico privado Osde y Sistemas de Urgencias del Rosafe SA.
Futura. Sindicatos de electricistas, seguro y empleados públicos.
Previsol. Banco Credicoop, CNP Assurances, cooperativas de servicios y de trabajadores y sindicatos, todos locales.
Profesión
Auge. Consejos profesionales de Ciencias Económicas de ciudad de Buenos
Aires, Salta, La Pampa, Neuquén, Chubut, Santiago, La Rioja, Formosa y
Misiones, Mutual del personal civil del Ejército y Gendarmería, Banco
Banex, y la provincia de San Luis.
Unidos. Asociación Mutual
Personal Sancor, Emprendimiento Compartido SA, Probenefit SA, sindicato
Atilra, Federación de cooperativas Uncoga y Club Atlético Rafaela.
Las claves
En casi una década y media, las AFJP llegaron a administrar fondos
por 94 mil millones de pesos en bonos, acciones, plazos fijos y otras
colocaciones financieras que ahora pasarán a la Ansés, con los 13 mil
millones de pesos por año que representan –al menos hasta la crisis
global– los aportes de los activos. Estos fueron los mojones del
lanzamiento, apogeo y muerte de un sistema que fue aprobado por ley por
muy pocos votos y derribado también por ley por las dos terceras partes
en Diputados y el Senado.
n 6 de diciembre de 1991: el ministro
de Trabajo de Carlos Menem, Rodolfo Díaz, anuncia el proyecto para
crear un régimen privado de jubilación en base al sistema chileno.
n
Febrero de 1992: Menem promete que con las jubilaciones privadas “nadie
pierde ni se la va a sacar nada” y que el sistema aseguraba aumentos de
haberes.
n 22 de setiembre de 1993: el Congreso sancionó la ley
que instauró el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, diseñado
por Cavallo. En Diputados el oficialismo se impuso por sólo 6 votos.
n
15 de julio de 1994: comienza a operar el sistema privado y la gente
puede elegir entre 26 AFJP. Quien optaba por el régimen de
capitalización no podía retornar al del Estado. Y quien no elegía
expresamente permanecer en reparto, era sorteado entre las
administradoras.
n 27 de febrero de 2007: el presidente Néstor
Kirchner le da el primer golpe a las AFJP al permitir la libre opción
jubilatoria y permite retornar cada cinco años al sistema estatal.
n 13 de abril de 2007: se habilita a los afiliados a pasarse al sistema de reparto. Más de 1,2 millón lo hacen.
n
21 de octubre de 2008: en medio de la crisis global, la presidenta
Cristina Fernández anuncia el envío de un proyecto de ley para terminar
con las AFJP.
n El 7 de noviembre, la Cámara de Diputados aprueba por 162 votos a 75 negativos la nueva reforma jubilatoria.










